Artículo publicado en Mientras Tanto, mayo de 2017.

El ciclo político de movilizaciones iniciado con el 15-M, y continuado por las Mareas y por las Marchas de la Dignidad, se basa en la larga crisis económica y en el desigual reparto del coste de dicha crisis, gestionada en beneficio de la oligarquía española. Aunque este ciclo político ha quedado aparentemente en segundo plano tras un intenso ciclo electoral, las causas que lo impulsaron persisten. Es por eso que ante la fase actual debemos reivindicar la vigencia de la movilización, de la presencia en el conflicto y de la organización de una respuesta coordinada en las calles y en las instituciones que haga frente a las condiciones de precariedad y de desigualdad que atraviesan la vida cotidiana.

1. Caballeros de la virtud

Todo cambio social implica una noción de qué es la ideología (de cómo funciona ese marco imaginario que estructura nuestras creencias y expectativas acerca de la realidad social donde habitamos). Ningún cambio social se realiza únicamente desde lo programático, pues los sujetos que llevan a cabo ese programa lo hacen condicionados por dichas creencias y expectativas. Y para entender ese marco ideológico que subyace a toda visión del cambio político vamos a dar un rodeo a través de la filosofía.

Hegel dedica un pasaje de la Fenomenología del Espíritu (capítulo V, B) al proceso de superación de la conciencia burguesa en la época moderna, una conciencia que está marcada por el individualismo. El individuo moderno, según Hegel, se rebela contra la sociedad, las leyes y las costumbres. Esta conciencia burguesa pasa por tres formas o figuras que la conciencia racional considera válidas en tanto aisladas… (Para leer más, ver artículo completo en www.mientrastanto.org)

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