Rick y Morty, o el origen de la familia

En el episodio 18 de la decimotercera temporada de Padre de Familia, Lois reserva un viaje a las Bahamas. Cuando llegan allí con sus amigos y sus parejas, Peter descubre que Lois ha reservado realmente un programa de terapia matrimonial. Mientras tanto, el abuelo Carter queda a cargo de los hijos de Lois y Peter, y trata de enseñarles a divertirse como en los viejos tiempos, sin necesidad de artilugios electrónicos. En su terapia, Lois y Peter descubren lo que sienten el uno por el otro, y cuando regresan agotados a casa lo primero que hacen es encender el televisor, poniendo fin al experimento del abuelo.

Este episodio es sólo un ejemplo típico en esta serie o en otras, como Los Simpsons, donde la familia se presenta como una institución fundamentalmente disfuncional, pero a la cual finalmente acabamos regresando, pues no tenemos otro sitio al que ir. La familia más imperfecta es, con todo, el lugar donde se encuentra la gente a la que queremos y que nos quiere, y ese amor es lo que nos permite que, aventura tras aventura, finalmente nos reencontremos con la verdad profunda del amor conyugal y la familia como lo verdaderamente importante en la vida.

¿Es realmente así en todas las series de ficción? Rick y Morty rompe tajantemente con este tópico. Rick y Morty no son los Simpsons. El divorcio sucede, y no tiene por qué revertirse al final del episodio. Rompe así con la creencia de que el regreso a la familia supone el “regreso a la normalidad”. La idealización de los valores familiares es ridiculizada, como en un episodio en el cual el mundo está a punto de ser destruido y Summer, que está con sus padres en una secta, exclama en un momento de desesperación: “Perdonad mis transgresiones a la familia y a la comunidad” (S2E5).

La amistad y el amor en familia son una ilusión, como en el segundo episodio de la cuarta temporada, donde sufren una plaga de alienígenas replicantes capaces de manipular los recuerdos para hacerse pasar por inverosímiles amigos y compañeros de la casa. La lección del episodio es brutal: no podemos confiar en nuestros recuerdos agradables, porque podemos estar siendo manipulados. ¿Cómo consiguen escapar nuestros héroes? Dice un personaje: “Los parásitos sólo tienen recuerdos agradables. Sé que eres real porque tengo un montón de malos recuerdos contigo”. El engaño muere de éxito, es demasiado perfecto, y no es capaz de reconocer que una familia no sólo nos deja recuerdos felices, sino también recuerdos atroces. “Qué deprimente. Hemos matado a todos los que eran buenos. Sólo quedamos nosotros. Vaya familia”.

Rick y Morty puede ser la serie con la que nos identifiquemos porque queremos parecer cínicos desengañados, que no nos dejamos embaucar fácilmente. Hace sin embargo una propuesta crítica con la institución ideológicamente más poderosa de nuestra sociedad, la familia, que puede hacer suya no sólo la filosofía, sino incluso el feminismo. Como dijo Kate Millet:

El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban.

O como dice Rick Sánchez:

Escucha, Morty. Lamento decirlo, pero lo que la gente llama ‘amor’ es sólo una reacción química que motiva a los animales a aparearse. Es un golpe duro, Morty, y lentamente se desvanece dejándote varado en un matrimonio fallido. Yo lo hice. Tus padres lo harán.Rompe el ciclo, Morty. Álzate por encima. Enfócate en la ciencia

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