XXI Asamblea de IULV-CA: documentos a debate (2)

Este post es la segunda parte de la serie (aquí el anterior) donde iré analizando y comparando los dos documentos que se presentan para el debate y votación de la militancia cara a la XXI Asamblea de IULV-CA.

2. La crisis de régimen en Andalucía

En lo relativo al análisis de la crisis de régimen y su concreción en Andalucía, el documento “Una IULV-CA fuerte” es algo más pormenorizado, y se echa en falta más concreción en el documento “La izquierda en movimiento”. En cualquier caso, el primer punto de diferencia es dónde pone el acento cada documento. “La izquierda en movimiento” acentúa el marco general como una recomposición cosmética de unos consensos del 78 que han venido a servir a las élites y a la oligarquía. “Una IULV-CA fuerte” opta por un enfoque andalucista, e interpreta que IU Andalucía debe posicionarse en el debate territorial (en mi opinión, aunque es bueno tomar una postura en torno a esta cuestión, la crisis del estado de las autonomías es sólo una de las formas en que se concreta la crisis de régimen, y es precisamente la forma y el debate donde más a gusto se van a encontrar las élites políticas y económicas).

Pero lo más jugoso de este apartado es cómo interpreta cada documento la presencia en la institución: “Una IULV-CA fuerte” poniendo en valor la presencia de IU en el cogobierno con el PSOE como un “paréntesis” en la gestión conservadora del PSOE andaluz, y “La izquierda en movimiento” desde la crítica de la institucionalización (la IU “partido político”) y poniendo sobre la mesa el debate de en qué manera la crisis de régimen ha dejado tocadas a las organizaciones como IU que han intervenido en las instituciones y se han impregnado de sus modos y sus prácticas, algo que hay que corregir situando a IULV-CA en las posiciones de ruptura y no de reforma del régimen del 78.

Paso a trasladar ya, como en el post anterior, la comparativa a dos columnas con los argumentos más destacables de ambos documentos. Al final de la tabla, sigo comentando la comparativa.

“La izquierda en movimiento: Ganar Andalucía”. “Una IULV-CA fuerte y autónoma para cambiar Andalucía”.
Esta crisis de régimen se caracteriza por la incapacidad de la oligarquía y de las élites políticas para integrar, en un bloque hegemónico en torno a los consensos del 78, las demandas de las clases populares. La pérdida de credibilidad de las élites políticas agrupadas en torno al bipartidismo, acrecentada por la corrupción sistémica en el Estado español, ha provocado que incluso se haya generalizado entre las capas dominantes la conciencia de una necesidad de cambios cosméticos que permitan recomponer el bloque hegemónico del 78 sin tocar los elementos estructurales del sistema económico y político. La crisis de régimen se concreta como crisis del estado de las autonomías.
Se celebrará antes de fin de 2017 una Conferencia Política donde se fije la posición de IULV-CA sobre:- Qué posición inmediata para defender los intereses concretos de Andalucía.

– Qué encaje debe tener Andalucía en el debate territorial (en coherencia con nuestro propio modelo de estado plurinacional, federal, cooperativo y solidario).

Esta crisis de régimen agudiza las contradicciones, quiebra los viejos consensos y polariza las posiciones en términos de ruptura o conservación. Pero al mismo tiempo, la crisis de régimen se experimenta por parte de las clases populares como falta de credibilidad hacia las instituciones, apatía y desencanto con aquellas opciones políticas que reproducen en su seno las dinámicas institucionales. Desgraciadamente, durante algún tiempo la IULV-CA convertida en partido político ha sido identificada con este predominio de lo institucional, y con la reproducción de las malas prácticas que caracterizan el sistema de partidos, generando desconfianza y desencanto entre agentes sociales que potencialmente constituían nuestras alianzas naturales. La experiencia de cogobierno entre el PSOE-A e IULV-CA aparece hoy como un paréntesis que en su momento supuso un freno a la posibilidad de que el PP accediera al gobierno de la Junta y desarrollara en ella las políticas de recortes y austeridad que ya había empezado a aplicar desde el gobierno de España y abrió una brecha de esperanza en la posibilidad de iniciar un proceso de paulatina trasformación de Andalucía, merced al Programa de Gobierno pactado, que incluyó 250 medidas y 28 leyes, de carácter progresista e innovador, a desarrollar durante la legislatura. La ruptura unilateral del cogobierno por parte de la presidenta Susana Díaz y su posterior acuerdo de legislatura con Ciudadanos supuso el cierre definitivo del paréntesis y la vuelta a las políticas más conservadoras de la socialdemocracia.
Tenemos la obligación, frente al intento de recomposición de las élites dominantes, de articular un espacio político y social, enraizado en la movilización y con la participación de nuevos actores políticos, capaz de canalizar el descontento y la energía social en una Marea Andaluza, un bloque antihegemónico para la construcción de una alternativa de ruptura con el régimen del 78 y con la pata del bipartidismo dominante en Andalucía. Para ello, será necesario renovar formas de organización y participación democráticas, política de alianzas e inserción en el conflicto a fin de avanzar en la constitución de un proceso constituyente y una nueva institucionalidad en beneficio de las clases populares. El objetivo electoral debe ser modificar la actual correlación de fuerzas en favor de la izquierda transformadora, que permita alcanzar tres objetivos: 1) construir un Bloque Político y Social alternativo (preelectoral o postelectoral) que socave la hegemonía política, electoral y social del PSOE-A; 2) abrir paso a políticas transformadoras que den respuesta a los problemas más inmediatos de los andaluces y las andaluzas, que planteen sin más demora el impulso de un nuevo modelo productivo y que sitúen con fortaleza a Andalucía en el debate sobre la organización territorial del Estado; 2) impedir el acceso de la derecha andaluza (sea el PP en solitario o en alianza con Cs) al gobierno de la Junta de Andalucía.

Concluyo con el último paralelismo de la presente comparativa. Por supuesto, se basa en el anterior. Si la experiencia del cogobierno ha sido un paréntesis en positivo que ha dado frutos, cabe deducir que la estrategia política en Andalucía pasa por lo electoral. Es la tesis de “Una IULV-CA fuerte”, que paradójicamente contempla un éxito en la gestión que condujo a un posterior debilitamiento electoral de IULV-CA. Prima lo programático y, en la línea clásica de la política seguida por IULV-CA, sostiene que la estrategia pasa por impedir el acceso del PP al gobierno de la Junta (nada nuevo sobre el “garantía de cambio”, es decir, de apoyar gobiernos del PSOE para que no entre el PP, y que han hecho de IU una “muleta” del PSOE en tantas ocasiones).

En cuanto a las alianzas, el documento de “Una IULV-CA fuerte” habla de un Bloque Político y Social alternativo, algo en lo que coinciden ambos documentos. Pero alguien tiene que explicar qué significa el paréntesis “preelectoral o postelectoral”, algo que da para rellenar en sí mismo un artículo entero.

Por otra parte, “La izquierda en movimiento” coincide con el documento anterior en el discurso de la unidad, pero lo aterriza cuando sostiene que el bloque, lo que llama Marea Andaluza, debe estar enraizado en la movilización, ser rupturista con el régimen del 78 y con el PSOE (que es la pata dominante del bipartidismo en Andalucía) y base para avanzar en un proceso constituyente y en una nueva institucionalidad.

En conclusión, este apartado da claves muy jugosas que no puedo desgranar yo en este post. Que cada cual extraiga sus conclusiones. A nivel de análisis, donde los documentos difieren más notoriamente es en la interpretación del papel de IULV-CA en las instituciones, y en consecuencia de la valoración de las relaciones pasadas y futuras con el PSOE-A, la fuerza determinante hasta la fecha de la institucionalidad andaluza. Ambos documentos dan por hecho que IULV-CA sumará con otros actores sociales y políticos, pero para algunos es prioritario (y la estrategia está delineada) mientras otros la contemplan incluso como una posibilidad postelectoral. Y finalmente, unos plantean la autocrítica sobre la institucionalización y llaman a un análisis sobre cómo poner en práctica una institucionalidad alternativa, mientras otros no parecen contemplarlo como un problema.

Continuará…

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