Entender el 26J

Se ha hablado mucho de “patria” en esta campaña electoral. Pero en la noche del 26J se ha aprendido mucho acerca de en qué consiste esa patria real. Y el aprendizaje, en política, es bueno. El autoengaño lleva a peores derrotas a medio y largo plazo. Por eso no aprendemos nada si achacamos el resultado a la incultura, a la ignorancia, a la estupidez. Además de que nos ponemos en contra a buena parte de las capas populares con las que se supone queremos construir un proyecto. Porque no hay nada peor que un elitista de izquierdas.

No aprendemos nada si no hacemos un esfuerzo por entender los miedos que han impulsado a la gente a votar en contra de Unidos Podemos. Hay mucha pose militante que afirma que no tenemos miedo al cambio: lo cierto es que ese miedo existe, tenemos que reconocerlo (porque hay un poco de ello en cada uno de nosotros) para aprender a domesticarlo; entonces tendremos las respuestas claras y podremos ayudar a las personas a vencer sus miedos. Porque era cierto que, como decía el excelente spot de campaña de Unidos Podemos, si ganamos, ni hierven los lagos ni se abre la tierra. Pero hay que saber decir por qué.

Decía Antonio Gramsci que todo cambio social abre la discontinuidad en la historia, y esa discontinuidad es vista como aterradora por cualquier individuo más o menos normal (pues puede afectar a lo que somos, a nuestro futuro, a nuestro contexto). Por eso eran necesarias proyecciones imaginarias que suavizasen este salto, que anticiparan el cambio y anunciaran el camino en términos que podamos comprender. Unidos Podemos se ha quedado en el germen de esa proyección, por muchas causas, tanto externas como propias. Por su breve tiempo de vida, porque aún persisten recelos que disgregan energías. Por ese motivo hay que trabajar ya desde hoy mismo en coordinar, en sumar y agrupar para ampliar la unidad política, y también para apoyar esa unidad política (que no debe ser meramente electoral) en un bloque social de cambio concienciado, organizado y movilizado. Un bloque social de cambio que no es sólo montar manifestaciones ni celebrar el santoral de la izquierda; sino que significa tener un activista (un “cuadro” en la jerga) en cada espacio del trabajo, de la cultura, del asociacionismo reivindicativo pero también lúdico, conectando la realidad con nuestros deseos: eso es conocer un país.

Los análisis acerca de lo que ha sucedido no pueden ser apresurados ni superficiales, deben ser colectivos. Por eso no debemos anticipar mucho más, hasta que lo hayamos ido conversando y analizando como procede. Pero, como con todo, hay que mirar las cosas sin autoengaños y sin tristeza. Decía Spinoza que no debemos burlarnos, lamentar ni detestar las acciones humanas, sino que debemos entenderlas. En este sentido, el resultado electoral de ayer, que podría haber sido peor, con todo lo que ha caído (y de todas en las que se ha caído), más que desalentador, resulta muy interesante. Así que ahora comienzan las verdaderas jornadas de reflexión.

Categorías:Política

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